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Mi Ultimo Deseo

Por Rinita Inverse

Capitulo Segundo: "Un Nuevo Destino"


El hechizo de sueño se había anulado, Lina despertó lentamente. Cuando por fin logro ordenar sus ideas, miró a su alrededor y contempló horrorizada la masacre; un poco mas allá estaban los cuerpos, ya sin vida, de Zel y Amelia. Parecía como si el primero hubiese muerto protegiendo a la segunda. Unos cuantos metros mas allá, se encontraba el cuerpo de la ex sacerdotisa de los dragones, ensartado en un árbol al tiempo que era atravesado por una lanza, la cual fue reconocida inmediatamente por Lina: era de Luna. Buscó a su alrededor, no pudo evitar pasar la vista por el lugar donde estaba el cuerpo de su amado, olvidó todo lo demás y se lanzo en su dirección, pero no llego muy lejos, un campo de energía la detuvo. Comenzó a golpearlo con fuerza, mas lo único que consiguió fue agotarse. Sintió una explosión y al girarse vio a Silphiel luchando contra Luna Inverse. Lina bajó la vista y vio que el báculo de Silphiel era el que la mantenía encerrada en el escudo; seria imposible intentar anularlo, para ello se necesitaba un campo de fuerza mas poderoso que ese o arrojar un hechizo y destruirlo. Lo primero era imposible, su magia de defensa había aumentado, pero la de Silphiel también. Respecto a la segunda opción, el espacio era tan reducido que de seguro moriría con su propio conjuro.

Con una ráfaga de viento, Silphiel fue arrojada hacia donde estaba Lina, la pobre chica chocó contra el escudo y cayó pesadamente al suelo.

Lina golpeaba frenéticamente el escudo. Silphiel se levantó, unió sus manos frente a su báculo invocando un conjuro que aumentara su poder. Cuando terminó, el escudo se iluminó. Se había hecho mas poderoso. La sacerdotisa levantó la vista para encontrar la mirada horrorizada, impotente y llena de lagrimas de Lina, Silphiel le brindó una tierna y triste sonrisa a modo de despedida, luego se levantó como pudo y se giró hacia Luna. Las ultimas palabras que salieron de la boca de Silphiel fue el hechizo del Drag Slave . un fuerte sonido y luego nada. Los puños de Lina estaban apretados, apartó la vista, pero se vio obligada a mirar ese horrible espectáculo, Luna había recibido el impacto, pero tenia heridas leves. Se acercó hacia Lina, cerró los ojos y bajó la mirada, como pidiendo perdón por lo que iba ha hacer, luego unió sus manos e invocó un hechizo desconocido.

La explosión fue enrome, destruyó la tierra bajo los pies de Lina.

Luna no espero a comprobar si había acabo con la que antes era su hermana, solo se retiró.

Lina se asombro de estar viva, a su lado aun estaba el cetro de Silphiel, por lo que el escudo aun la protegía, claro que como estaba roto, se había debilitado considerablemente y no le costo trabajo anularlo. En cuanto quedo libre, corrió hasta los cuerpos de sus amigos, no sentía nada, las lagrimas que antes habían recorrido sus mejillas sin cesar, ahora estaban secas y le escocían los ojos.

Luego de haber verificado que estaban muertos y nada quedaba por hacer, miró alrededor y luego subió la vista hacia el cielo, el cual estaba siendo cubierto por cientos de dragones de todos colores, muchos de ellos descendían a la ciudad de Zefilia.

Lina se levantó, cerró con fuerza sus puños e invocó el ray wind para dirigirse hacia su ciudad natal.

Las campanas de la torre del reloj del palacio, indicaron el medio día y con los puños aun apretados, dejó sus recuerdos de lado por un momento y fue en busca de Xellos.

- Estaba por enviar por ti.
- Pero ya estoy aquí.
- Así veo.

Xellos le miró, frunció el ceño y pensó en algo, mas bien iba a decirle algo, Lina le miró inquisidoramente, Xellos prefirió dejarlo para después.

- ¿Comenzamos? - dijo Xellos.
- cuando quieras.

En menos de cuatro horas Lina ya podía moverse en el espacio e invocar algunos hechizos muy poderosos, que antes, por su condición de humano, le estaban prohibidos.

Tomaron un descanso, Lina se acercó a la ventana y nuevamente su vista se perdió en el horizonte. Xellos la miraba desde las sombras, pero Lina no lo notó y siguió recordando.

Quedaban al menos diez dragones, la ropa de Lina estaba totalmente rasgada y sus manos cubiertas de sangre. Arrojó con fuerza la empuñadura de su daga; la hoja estaba rota, de nada servia conservarla. Corrió con furia, al pasar cogió una de las tantas espadas caídas que cubrían la cuidad de Zefilia, levantó el arma con firmeza, apuntando directamente al corazón de un dragón, dio un gran salto y luego se sintió el golpe del inmenso cuerpo chocando contra el piso. El resto de los dragones se voltearon hacia ella con intención de acabar con la chica.

- Haz cambiado.... Lina.
- ¿Eh? - la voz de Xellos la trajo al presente.
- Ya no eres la misma.
- ¿Por qué lo dices? Será porque soy un mazoku o quizás porque mi hermana acabó con mis únicos amigos o tal vez por el hecho de que me he unido a uno de los seres que mas odio o...
- ¡¡Bien!!! ¡¡YA entendí!!... ya entiendo - repitió suavemente.
- ¡JA! Tu no entiendes, eres solo un demonio.
- ¿Y tu... que eres?
- Una traidora que lucha por lo que cree y creo que acabar con los dioses es justo.
- ¿Qué crees que pensarían tus amigos acerca de esto?
- Ellos ya no están, y aunque si estuvieran te aseguro que me apoyarían.
- Es posible... sin embargo, nunca creí que te oiría hablar así.
- Ya ves... los humanos siempre...
- ¿Los humanos? ¿no que ahora eres un mazoku? - Lina apartó la mirada y apretó los dientes, Xellos le miró con extrañeza - ¿te sientes bien?
- estoy algo cansada.
- Ve a descansar, dejaremos el encuentro para mas tarde.
- Si - Xellos se dio la vuelta para marcharse - espera...
- ¿Qué?
- Gracias. - Xellos le brindo una media sonrisa y siguió su camino.

Lina fue a su habitación y se recostó, realmente estaba cansada, en cuanto apoyó la cabeza en la almohada se durmió profundamente.

La pelirroja, que apenas podía levantarse, en tan solo veinte minutos había acabado con nueve dragones, ahora solo quedaba uno, la chica estaba exhausta y el dragón iba a aprovecharse de ello.

Los pocos aldeanos que aun estaban en condiciones de luchar se reunieron en torno a la chica, pero al dragón no pareció impórtale; todos se pusieron en guardia, Lina logró levantarse con la ayuda de un hombre y todos ellos iban a enfrentar al ultimo dragón.

Habían sido unos cobardes al escapar despavoridos sabiendo que aquella chica los estaba protegiendo a todos arriesgando incluso su vida, no podían quedarse sin hacer nada, menos cuando la pelirroja ya no daba mas.

Lina trataba con todas sus fuerzas poder fijar la vista, no lo consiguió y cayó al piso inconsciente, justo entonces el dragón atacó. Todos se daban por perdidos, cuando de pronto ella apareció. Con un rápido y poderoso hechizo congeló al enorme reptil.

Luego se acercó a la gente la cual le abrió paso, la chica de unos veinticuatro o veinticinco años llegó junto a la pelirroja, la tomó en sus brazos y se retiró.

- Dime algo Dynast. ¿crees que Lina luche contra su hermana?
- Si, lo hará. Puedo sentir esa sed de venganza.
- Bien - dijo Dolphin - puede que la destruya a ella ¿y luego que? No quiero que quiera lastimar a nadie mas.
- Por ahora eso no nos importa, lo que quiero es derrotar a Ciphied y sus monigotes, luego ya veremos que hacemos con ella.
- Zelas, la conservare, independiente de que pueda pasar, Lina se quedara como general.
- Pero Dynast, yo creo que...
- ¡¡BASTA!! Y alo he decidido, ella es mi general y como tal no pueden tocarla, no si quieren seguir con vida. - Dynast parecía desquiciado, luego se relajó y esbozó una misteriosa sonrisa - Tengo algo especial para ella.

Lina despertó de golpe, por un momento no supo donde estaba o el por que de estar ahí, pero luego todo apareció en su mente, estaba oscuro y frió, "un ambiente muy lúgubre"pensó "pero agradable."
De espalda en la cama, intento levantarse, el cuerpo le pesaba y optó por no moverse, fijó la vista en el techo; lo único que se oía era su respiración, cerró los ojos, pero no se movió, una lagrima comenzó a recorrer su mejilla, lentamente.

- ¿Cómo te siente, Lina?
- ¿eh? ¿Quién? ¡¡Naga!! - dijo la pelirroja entre adolorida y sorprendida.
- Si, la misma. Y ¿Cómo te siente? Use mi magia curativa, pero como llevas dormida dos días, ya no sabia que pensar.
- Estoy bien, gracias.
- Lina...
- ¿Qué?
- Mi hermana ha muerto - Lina le miró triste y ausente.
- ¿Hermana? No sabia que tenias una.
- Mi verdadero nombre es Gracia Will Naga Sailune.
- ¡¡Entonces...!! Amelia... ¡¡Perdóname!! - las lagrimas se escapaban sin control de los ojos de la pelirroja.
- Se que no fue tu culpa, solo quería que supieras quien soy en realidad.
- ¿Qué harás ahora?
- Escuche que esos malditos están rodeando Sailune. Creo que es el momento de que la primera princesa de Sailune asuma sus responsabilidades y que defienda su reino. ¿y tu? ¿qué harás?
- Regresare a lo que queda de Zefilia, veré si queda algo por hacer y luego vengare a mis amigos y a los inocente que murieron por culpa de esos idiotas.
- ¿Crees que podrás tu sola?
- No, eso seria imposible. Podría intentarlo, pero no quiero arriesgar al mundo completo.
- Entonces...
- Buscare aliados con mas poder que yo.
- Pero...
- Me uniré a los mazokus - Naga abrió mucho los ojos y luego atinó a preguntar algo.
- ¿Estas segura? ¿No te agradaría venir conmigo y ayudarme?
- Si acabo con los dioses, ya no tendrás que luchar.
- ¿ Y como piensas encontrar a un mazoku?
- Eso es fácil, verdad, Xellos - dijo la chica mirando hacia la puerta de la habitación en la que estaban.

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Nota de la Autora: les gusta como voy? Ojala que si, bueno si tienen algún comentario, critica, o lo que sea dejen sus reviews!!!
También pueden mandarme un mail a Rinita_Inverse@yahoo.com

Por cierto, este capitulo es el ultimo que tengo completo, de ahora en adelante habrá que esperar un poco para los siguientes. ^^

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