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Mi Ultimo Deseo

Por Rinita Inverse

Capitulo Quinto: "Los Sentimientos de los Mazokus"



NOTA PREVIA: antes que se me olvide lo dejo claro, los personajes de slayers NO son de mi propiedad, le pertenecen a sus respectivos autores. Pero los personajes nuevos, esos si me pertenecen. ^____^
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- ¡¡Xellos!! - se acercó corriendo al demonio sacerdote.

- Cálmate Lina. Este sujeto no significa nada para mi. - con esas palabras Xellos se libró y ágilmente se paró junto a Lina.

- Vaya Xellos, creo que te subestimé. - el mazoku se tambaleó un poco, tenia muchas heridas, todas leves, pero el combate le había dejado exhausto y esas raspones no ayudaban. Lina le ayudó a mantener el equilibro.

- Xellos me permitirías hacerme cargo de él. - Xellos la miró, la pelirroja sonreía, era una sonrisa extraña, con sentimientos mezclados, ira, tranquilidad, tristeza, alegría. Xellos no lograba entender porque tanta confusión, estaba haciendo lo que ella quería, iba a obtener venganza, ¿ o ya lo había hecho? Tal vez ya había cumplido su venganza y por eso…. El sacerdote demoniaco se disponía a preguntar algo cuando Lina se adelantó y asintió con la cabeza.

- Ya veo. Bien, puedes quedarte con este también. - Bulevazard miraba intrigado.

- A que te refieres con "este también"

- Al parecer Ciphied ya no tiene buenos sirvientes. Su caballero no ofreció mucha resistencia. - la voz de Lina era vacía, sin la menos señal de sentimiento alguno, ni siquiera odio.

- ¿El Caballero de Ciphied, Luna esta…?

- ¿Muerta? Claro, que mas esperabas. - respondió en el mismo tono.

- Es imposible… - la voz del dragón era casi inaudible.

- Bien, estas listo… Rey Dragón de Fuego? - la pelirroja miraba indiferentemente al sujeto frente a ella. Era alto, vestía una túnica al estilo griego de color blanco, sus pantalones eran color rojo intenso, al igual que su cabello, el cual llegaba hasta un poco mas arriba de los hombros e iba atado en una coleta. Su apariencia era la de un hombre de 30 años aproximadamente, bastante atractivo por cierto.

- Antes quiero saber, ¿Fuiste tu?

- ¿Qué harás si te digo que si?

- ¡¡Me las pagaras!!! - Bulevazard se lanzó al ataque, Lina le esperó paciente. Una ves estuvo lo suficientemente cerca de la chica, esta se desvaneció en el aire. - ¿Dónde estas? - el dragón buscaba a la mujer en todas direcciones, mas no podía dar con ella.

- Atrás de ti… ¡¡Pedazo de idiota!!-!!! - Lina le atacó por la espalda con el Ragna Blade, el pobre dragón no pudo esquivarlo y quedó gravemente herido. Y antes que Lina pudiera rematarle desapareció.

- Me las pagaras, maldita mazoku!! - reapareció solo para decir esas palabras y luego se marchó para no volver por un tiempo.

- ¿Te sientes bien, Xellos? - la chica se acercó y ayudó al mazoku a levantarse cuando vio que había caído sobre sus rodillas.

- Eso debería preguntarlo yo, ¿no crees?

- No.

- Uy, que terca. En fin, estoy bien, solo algo cansado. ¿Nos vamos?

- ¿Crees que estarán bien?

- Dejare algunos demonios para que vigilen el lugar y lo defiendan si es preciso.

- Como quieras. Antes de irme me gustaría hablar con Naga, nos vemos. - antes que el demonio pudiese responder, Lina ya se había ido.

- "Mi ambición pronto será cumplida, el mundo será mío, y lo mejor de todo es que cuando esta estúpida guerra acabe no habrá nadie que se me oponga. Mi querida Lina, queda muy poco para que estés a mi lado. Si me hubiera enterado antes de todo el potencial que tienes créeme que habría iniciado el plan mucho antes."

- Señor Dynast. - una sombría figura de forma indefinida apareció frente al señor de los hielos.

- ¿Que quieres?

- Xellos ha regresado y dijo que habían conseguido derrotar a los ryozokus en Sailune.

- Excelente noticia. Puedes irte.

- Hay algo mas, mi señor. Xellos dijo que fueron atacados por Bulevazard.

- ¡¿Cómo?! ¿¡Por el Rey de los dragones de Fuego?! ¿Dónde esta Lina?

- Ella le hirió, pero el cobarde huyó antes de ser eliminado. La chica aun esta en Sailune.

- Mmm, bien. ¿Algo mas?

- No. Con su permiso, me retiro. - Dynast asintió y el extraño sujeto desapareció.

- Ya veo. Mmm… no pense que aparecerían, al menos tan pronto.

Lina encontró a Naga curando las heridas de sus soldados junto a los otros hechiceros.

- Lina, que bueno que estas bien. Se supone que soy tu única rival, no quedaría bien si alguien mas te venciera. - la serpiente blanca le sonrío con afecto, a pesar del tono arrogante de su voz.

- Y por eso mismo no permitiré que nada te pase. ¿Crees que estarás bien?

- ¿No te quedaras?

- Tengo otras cosas que hacer. Xellos les ha dejado algunos de sus servidores. Si necesitas ayuda envía a alguno a buscarme.

- ¿Adonde iras?

- A Kalmaart.

- ¿Kalmaart? ¿por qué ahí?

- Luna me dijo que seria su próximo blanco.

- Eso quiere decir que…

- Que ya no molestara mas.

- ¿Ya te vengaste, no? Aun piensas seguir con esto?

- Pensaba en desaparecer, pero si me voy no podré proteger a mis padres. Ellos están en Kalmaart, tengo que sacarlos de ahí cuanto antes. Luego destruiré a cuanto dragón encuentre y quizás entonces, desaparezca… para siempre.

- No me gustó como sonó ese "para siempre"

- Vine a ver como estabas, ahora que te vi, ya no me hallo aquí. Nos veremos. - sin mas desapareció.

- ¡¡Esa niña!! - dijo en tono exasperado la nueva soberana de Sailune, luego agrego con mas calma. - espero que todo esto acabe pronto, y que acabe para bien.

- Mi señor Ciphied, Bulevazard ha regresado.

- Gracias, retírate. - un hombre de unos 30 años estaba en el trono de un salón, tenia una larga melena azul marino sujeta con un listón, su torso estaba desnudo, sobre sus hombros caía una larga capa de un color azul verdoso, llevaba unos pantalones anchos azules y una espada sujeta con una faja del mismo color de su capa.

- Si. - el soldado salió rápidamente del salón de los 5, lugar donde los cuatro dragones elementales y Ciphied, el dragón supremo tenían sus reuniones.

- Ciphied, esto no esta bien.

- ¿Que ocurrió? No te ves muy bien. - ambos dragones mantenían su apariencia humana, al igual que todos los soldados y sacerdotes dentro del palacio.

- Tu Caballero ha caído, y los mazokus se han aliado oficialmente a los humanos.

- Luna, mi pobre criatura... quien se atrevió!! - en los ojos de Ciphied había ira.

- La nueva general de Dynast, Lina Grauscherra.

- Ya veo. Esa herida, ¿te la ha causado ella? - el dragón asintió. - entonces tenemos que cuidarnos de ella. ¿Como es que no sabíamos de su existencia?

- Ella era una humana, la hermana de vuestro Caballero, mi señor. Según me informaron Luna eliminó a sus amigos e intento matarla, pero falló y ahí están las consecuencias.

- ¿Insinúas que fue mi culpa el haber perdido al Caballero Ciphied?

- ¡¡Por supuesto que no!! Lo que digo es que Lina ha cambiado de bando para vengar a sus amigos, y me temo que no se conformara con la vida que ya tomó, querrá todas nuestras cabezas, principalmente la suya, señor.

- ¿Que haremos al respecto, Bulevazard?

- Esa pequeña me debe una, le ruego me de el placer de acabar con ella.

- Es peligroso que vayas por ella, es mejor esperar a que aparezca en nuestros terrenos, es decir, en territorio sacro, será lo mejor, ahí sus fuerzas se debilitaran considerablemente.

- ¡¡¡Pero no podemos permitir que siga interfiriendo!!

- Eso ya lo se, busca a Lanngourt del Viento y a Barluwin de la Tierra, tendremos un consejo de Guerra, tenemos que encontrar una forma de sacarla momentáneamente del camino al igual que a Xellos, los Señores Oscuros no atacaran personalmente a menos que sea necesario y si quitamos a sus servidores mas poderosos, puede que quieran retirarse.

- Aun así, creo que debemos acabar con ellos de una vez y para siempre, no sacamos nada si solo los hacemos a un lado.

- Ya he dicho, no me desobedezcas, entre los cuatro buscaremos la mejor forma, espero que hayas comprendido. - Ciphied le lanzó una fiera mirada de advertencia a Bulevazard, este apartó la mirada y apretó puños y dientes, luego relajó su cuerpo y se inclinó ante su señor.

- Señor Dynast, quería verme?

- Así es Lina. Supe que había tenido un enfrentamiento con Bulevazard, que te pareció.

- No es un oponente demasiado difícil, aunque no es recomendable confiarse, después de todo es el rey dragón de fuego.

- Comprendo. Puedes ir a descansar, no hemos recibido mas informes de ataques.

- Mi señor, tengo información de que su próximo blanco será Kalmaart, me gustaría ir allí e investigar.

- Tienes mi permiso, pero ten en cuenta que deberás dejar esa labor si es que surgen mas dificultades.

- Lo se.

- Bien, puedes irte.

- Gracias. - Lina hizo una reverencia en señal de respeto y desapareció de la habitación.

Lina reapareció sobrevolando la ciudad de Kalmaart, era realmente bella, sería una lastima que se perdiera en el combate que se llevaría a cabo, ella intentaría detenerlos, pero no podía evitar que se destruyera al menos una parte de la cuidad. Lina descendió lentamente hasta tocar tierra. Lo mejor seria entrar como un simple mortal, debido a los recientes ataques a la cuidad de Zefilia y a Sailune, todas las ciudades tenían sus defensas al máximo y aparecer de la nada no seria una buena entrada.

La pelirroja no había dado ni tres pasos cuando sintió una fuerte presencia a su lado. Sin embargo le ignoró y ni siquiera se detuvo.

- Oye!! Lina!! espérame si?

- No se que haces aquí. Déjame en paz.

- Zelas me envió a hacerte compañía, no la quieres. - Lina se detuvo, le miró a los ojos con una expresión de no mucho agrado. Luego siguió caminando.

- Haz lo que quieras. - Xellos se apresuró a seguirla.

- Así que aquí están tus padres. - Lina se sorprendió un poco, pero su rostro seguía frío.

- Como lo supiste?

- No lo sabia. - dijo el sacerdote con una sonrisa de triunfo en su rostro.

- Eres un...!!

- Te importa si te acompaño a verlos?

- Supongo que no. Vamos. - ambos entraron en la ciudad sin problemas, aunque uno de los guardias había dudado bastante en dejarlos pasar, pero no encontró motivos para no hacerlo, así que se resigno.

Mientras, en el Salón de los Cinco, Ciphied junto a sus sirvientes participaban en una reunión muy importante.

- Entonces tenemos que revivir a Aqua. Cuando estemos todos, podremos fusionarnos y nuestro señor Ciphied tendrá toda su fuerza otra vez.

- Mmm, me parece que fusionarnos será la ultima opción, mis planes, como sabrán no incluyen destruir este mundo, y si tengo todo mi poder crearía desequilibrio y la destrucción seria inevitable. Aunque revivir a Aqua ahora, seria una gran ventaja para nosotros, sin mencionar que es chica, Lina Grauscherra sentía un gran cariño por ella, quizás podamos usarlo.

- Mi señor. - un sacerdote entro en el salón interrumpiendo la reunión. - nos han informado que solo pudieron abrir una de las tumbas, todas estaban protegidas con un fuerte hechizo, todos quedaron muy agotados.

- Ya veo. Bien, supongo que con una bastara. Ahora dinos quien es.

- Según los registros su poder defensivo era increíble, su única arma de ataque era el Drag Slave, creo que su nombre era.... - el sacerdote hizo ademan de recordar el nombre, y al no hacerlo sacó un pequeño pergamino que traía atado al cinturón. - Silphiel Nes Ladha.

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Notas de la Autora: Hola!! Por fin me aparezco con otro cap, ojalá y les guste ^__^ Gracias a todos los que me han dejado reviews o me han hecho llegar sus opiniones vía mail.

Este capitulo va dedicado a Erebo, el Webmaster de ETERNO PODER (http://www.eternopoder.0catch.com/principal.htm)

Y como siempre :

Sugerencias, reservas mentales, criticas constructivas etc a Rinita_Inverse@yahoo.com

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